La sequedad, el daño y el encrespamiento suelen tener un aspecto parecido, pero aparecen por motivos distintos. Por eso, un mismo producto puede funcionar muy bien en una melena y apenas hacer efecto en otra.
En qué se diferencian estos estados
Al cabello seco normalmente le falta suavidad y una capa protectora. El cabello dañado pierde fuerza y elasticidad después de una decoloración, un tratamiento químico o el uso frecuente de herramientas de calor. El encrespamiento suele estar relacionado con la porosidad, la humedad ambiental y las características de la estructura capilar.
Estos estados pueden combinarse: el cabello decolorado puede estar seco, quebradizo y encrespado a la vez. Aun así, al elegir los cuidados, es importante determinar qué problema es más acusado.
Cómo elegir los cuidados
El cabello dañado necesita fórmulas fortalecedoras y protectoras; el seco, acondicionamiento y suavidad; y el encrespado, suavidad y control de la humedad. Para el cabello fino se eligen texturas más ligeras; de lo contrario, perderá volumen.
Conviene valorar el resultado no justo después de usar la mascarilla, sino tras varias aplicaciones: el cabello debería desenredarse con más facilidad, enredarse menos y mantener su movimiento, sin quedar pesado ni apelmazado.